Si alguna vez viste a tu perro rascarse sin parar, morderse la base de la cola o sacudirse la cabeza constantemente, ya sabés de qué hablamos. Las pulgas y garrapatas en perros son parásitos externos que pueden afectar seriamente la calidad de vida de tu mascota si no se tratan a tiempo.

La realidad es que en Argentina, con el clima que tenemos, estos parásitos están activos prácticamente todo el año. No son solo un problema de verano. Y lo que parece un simple picor puede convertirse en una infestación del hogar o en una enfermedad seria si no actuamos a tiempo.

¿Cómo saber si tu perro tiene pulgas?

Las pulgas son pequeñas (miden entre 1 y 3 mm), se mueven rápido y prefieren las zonas de pelo denso. Por eso no siempre es fácil verlas directamente. Estos son los signos más comunes de que tu perro las tiene:

  • Se rasca con frecuencia e intensidad: Sobre todo en el cuello, la base de la cola, el abdomen y las ingles. Un rascado obsesivo que interrumpe el descanso es señal de alarma.
  • Se muerde o lame zonas específicas: La base de la cola es el favorito de las pulgas. Si tu perro se muerde esa zona o la tiene con pelos partidos o piel irritada, revisá bien.
  • Puntos negros en la piel o el pelaje: El excremento de las pulgas parece pimienta negra. Podés confirmarlo poniendo esos puntos en un papel húmedo: si se vuelven rojizos, es sangre digerida, o sea, materia fecal de pulgas.
  • Piel enrojecida, costras o pérdida de pelo: Algunos perros son alérgicos a la saliva de la pulga y desarrollan dermatitis alérgica a la picadura (DAPP), que provoca mucha picazón incluso con pocas pulgas.
  • Perros muy pequeños o cachorros letárgicos y pálidos: Una infestación severa puede causar anemia, especialmente en cachorros o perros de razas pequeñas.

¿Cómo detectar garrapatas en tu perro?

Las garrapatas son más fáciles de ver que las pulgas porque se adhieren a la piel y se quedan ahí para alimentarse. Sin embargo, cuando son pequeñas (larvas o ninfas) pueden pasar desapercibidas fácilmente.

La mejor forma de buscarlas es revisando a tu perro con las manos después de cada salida al aire libre, especialmente si estuvo en pasto alto, monte o zonas rurales. Las zonas favoritas de las garrapatas son:

  • Alrededor de las orejas y dentro del conducto auditivo
  • Entre los dedos de las patas
  • La zona del cuello y debajo del collar
  • Las axilas y la ingle
  • Alrededor de la cola y el ano

Una garrapata que ya se alimentó puede hincharse hasta el tamaño de un poroto. Si encontrás algo así pegado a la piel de tu perro, no lo saques de cualquier manera: más adelante te explicamos cómo hacerlo bien.